viernes, 11 de julio de 2008

¡De vacaciones!

Sólo quien trabaja sabe lo que significa. Y eso que se tarda un par de días en asimilarlo. La primera noche te asaltan por igual asuntos de trabajo, incógnitas del destino y repaso del contenido de las maletas -allí es invierno, lo cual en julio te pilla descolocada-. Los primeros los descartas, las segundas lo intentas -sobre todo cuando la huelga de Aerolíneas Argentinas te obliga a cambiar los planes previstos sobre la marcha y en el último instante- y las maletas piensas que ya comprarás lo que se te olvide.

Así que la ruta inicial, que preveía partido de rugby en Tucumán el sábado -algún día contaré de "los chicos" y los deportes-, ha sufrido alteraciones. Amanece y la impaciencia me ha despertado. Llegan los ultimos correos, aún hay cambios por confirmar, quedan muchas horas de vuelo, pero ¡estoy de vacaciones! A ver si a fuerza de repetirlo me lo empiezo a creer...

Por cierto, gracias a Blanca Rosa, mi querida editora, he conseguido una cita en Buenos Aires con la distribuidora de Random House Mondadori, Florencia. Existe una pequeña, mínima, ínfima posibilidad de que la novela sea "seleccionada" para su venta al otro lado del charco. Por mi parte haré lo imposible, podéis estar seguros.

Marcho contenta porque "las señales", que diría Imborg, son buenas. Tuvieron que reponer varias veces en las principales librerías -incluida la del aeropuerto de Asturias, donde sigo Top Ten, no os lo perdais los que voléis- y para muuuuchos es la novela del verano. Esta yendo, fue, irá, camino de la playa, la montaña; acompañará vuestro relax y ententendrá vuestro ocio estas vacaciones. Y, si despues de leerla, quieres hacer algun comentario, pregunta, crítica, valoración... ¡este es el medio!

Muchos besos, buen viaje, felices vacaciones y buena suerte!! Seguiré escribiendo desde allí, sabréis de mí por este...

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