Continuando con el tema de la entrada anterior y por si no había quedado claro: me ofende la corrupción, me duele, me hiere. Que alguien me diga si Félix Millet merece o no estar en la cárcel por haber estafado la friolera de veinte millones de euros a la sociedad catalana. Por el lado de la justicia ciega, tanto me duele esta libertad con cargos como la de Maite Aranalde, que quieres que te diga. ¡Ojo! Que por los pelos al excmo. Millet i Tusell no le dieron la medalla de oro de la ciudad de Barcelona… Son la aristocracia del barrio, lo mejor de este mundo gerontocrático, machista y mediocre que reverencia el apellido con guión en medio -o i latina-, el traje y la corbata, el sen, la ascendencia… Ellos y sus besamanos huelen a caspa, a rancios abolengos, a nunca abolidos privilegios.Eso sí, resulta muy democrático que, sin haber hecho la revolución, a los hijosdalgo/hijosde se les junten los políticos de medio pelo, que, sin oficio ni beneficio, hayan encontrado en el machito su profesión y, lo que es peor, lo consideren una plaza en propiedad, vitalicia y hereditaria. Una oportunidad que ni siquiera agradecen, pues muchos consideran otorgada de natura por sus (escasos) méritos. Y, crecidos en ella, ejercen su pérfida visión del poder con aire dictatorial. ¡Qué daño nos hizo Pachu, entre otros males endémicos!
Los encumbramos, los envidiamos, los perdonamos, los votamos, confiamos en ellos… Y como les parece que ganan poco (¡!) chamullan y tramullan, roban, engañan y mienten, sin pudor, vergüenza ni control, a aquellos de cuyos impuestos cobran el sueldo. Sea cual sea su color, pues las ideologías, los nacionalismos, las banderas, se disipan, evaporan, difuminan ante tan poderoso caballero. Es necesaria una limpieza. General. A profundidad, de azulejos, cristales, suelos, fondos de armarios y techos. En la mano izquierda, la derecha y el centro, piso a piso, garajes y trasteros.
Me encanta que aumenten las denuncias, que la policía entre a saco en los despachos, que los castillos de naipes se derrumben. Verles las caras mientras los llevan presos. Yo quiero que vayan a la cárcel, que se pudran en ella, que les caiga el jabón en la ducha... Que devuelvan lo que hurtaron y paguen su delito. Que pidan perdón en público y se arrepientan. Que no sean el modelo a imitar y a quien le entren tentaciones pase miedo, se arrepienta. Yo me siento personalmente ultrajada, violada, maltratada y exijo que se les aplique justa pena. Lástima que el juez argüirá en mi desestima que llevaba minifalda…



























