miércoles, 6 de enero de 2010

Ya pasó todo...


A punto de reventar. Comida, bebida, familia, compras, masas.... los estragos hacen mella en el estómago, la paciencia y la cabeza, sobre todo cuando una se empeña a conciencia en agotar el tempus navideño. Necesito silencio, tranquilidad, hundirme en la lectura, producir un encefalograma plano, olvidar que el cuerpo se compone de un aparato digestivo, una vesícula, un higado, dos riñones, un corazón, dos pulmones... Siento a los órganos gritar dentro de mí que ya están hartos y, con franqueza, los comprendo. No me pesan los excesos, las locuras, las citas, los trasnoches... me pesa el día después, que ya son 2x1 (¡a esta edad estamos de rebajas!) Y juro, como Escarlata, que no volveré a pasarme de la raya. Pero eso será mañana...

PD: No hay nada mejor que unos oricios pa la resaca




2 comentarios:

Vanity dijo...

Esta foto da mucho miedo...

Saludos

una ástur sin oricios dijo...

ay fia, q fame me embarga con semexante semeya. Dasme una envidia¡¡ Ónde los comiste tan buenos?